En este caso de resbalón y caída, la clienta entró en una maderería, tropezó con una alfombra arrugada y cayó de cara, fracturándose la nariz y sufriendo una lesión cerebral, costillas magulladas, dolor de mandíbula, ansiedad y dolor de cuello y espalda. Los empleados de la tienda se rieron de ella y no la ayudaron mientras la sangre le corría por la cara, dejándola herida y humillada. Con facturas médicas que superaban los 72.000 dólares, la compañía de seguros hizo una oferta inicial mínima y alegó que algunas lesiones eran preexistentes. Luchamos contra ello, consiguiendo un acuerdo de 95.000 dólares —casi cinco veces su oferta original— y redujimos la indemnización de su seguro médico en un 81%, lo que le supuso 33.000 dólares adicionales.